EL PIANO DE MI PADRE
Recuerdos, solo recuerdos, a veces pienso para qué recuerdo todo esto, se me hace tan difícil, pensar en mi pasado, tratando de buscar la causa de mi enfermedad, es como regresar a un pasado que solo lastima y que hiere, todo esto tratando de escribir mi historia, es como perderse buscando una gota de un gran océano o buscar un grano de arena en una playa.
Al final no puedo remediar el pasado, ni siquiera cambiarlo un poco, y tampoco puedo perderme pensando en el pasado , en este presente, no puedo sumergirme en ese mundo que ya pasó.
Simplemente es tomar la decisión de seguir adelante, tomar mis maletas y seguir, caminar hacia adelante, sin mirar atrás. Lo hecho, hecho está, ahí dejarlo, no me sirve ahora para seguir adelante.
Ahora tengo una familia, tengo negocios que tengo que cuidar y alentar, por el momento mis fuentes de ingreso tengo que cuidar y amar.
Los negocios hay que amarlos, cuidarlos, anhelarlos, y seguir adelante con ellos a pesar de la adversidad.
Hay días buenos y días malos, como todo, y hay que saber remar en esos mares, tan inciertos, no gastar todo, guardar un poco o mucho para los tiempos de vacas flacas.
Me encuentro en este espacio con mis negocios, a veces siento que algo les falta, no lo sé, les he dedicado mucho tiempo, es hora de seguir y perseverar, sin llegar a la desesperación.
Así son las cosas, pero hay que seguir.
Anoche soñé con mi papá, en este momento que escribo esto, no sé si esté vivo, o esté muerto.
Le platiqué a mi esposa que me acompañará a ver a una persona que tal vez sepa de el.
Me contestó que para qué removía cosas, que tal vez mis tías se enojen.
En parte tiene razón, y en parte no.
Siento que aunque mi padre haya sido la peor persona, al menos no se merece morir sin ver a su hijo.
Al menos eso pienso y eso siento, toda una vida para un padre sin ver a su hijo ha de ser muy difícil.
Bueno, también no hay que justificarlo, el se buscó esa vida.
Alguien me dijo una vez que se dedicaba a ser cerillo en un centro comercial.
Esa parte me dolió mucho, porque me dí cuenta que se dejó vencer en los últimos momentos de su vida.
Mi padre era químico farmacobiólogo, y mi madre también era químico farmacobiólogo, me comentó alguna vez mi madre que le había cedido su plaza de trabajo a mi padre.
Eso duele, y más saber que terminó como cerillo.
Ni siquiera respetó el esfuerzo de mi madre.
Además mi padre tocaba el piano, recuerdo que tocaba por las tardes el piano en un restaurante, lo recuerdo bien, porque una vez mi padre llegó a llevarme al restaurante donde trabajaba.
Yo estaba pequeño, pero lo recuerdo bien.
También recuerdo que en ese momento no hablaba muy bien aún.
Ese día que me llevó, me sentó a su lado.
Y mientras tocaba el piano, yo tocaba una tecla de las últimas que se encontraban en un extremo del piano.
El me dijo que no hiciera eso.
Así que no toqué más el piano.
Aunque me gusta la música de piano, no quise nunca aprender a tocar el piano, porque me recordaba a mi padre, y me sigue recordando el piano, a esa partitura de mi vida.
Me recuerda tristeza y dolor.
Por eso no quise estudiar piano.
Sé que tengo facilidad, pero no quise estudiar piano, por esa razón.
Ahora que tengo a mi hijo. A mi hijo si le gusta el piano.
De todas maneras el gusto por la música si se transmitió, así son las cosas.
Y está bien al final de cuentas, no hay problema si mi hijo quiere desarrollar esa parte de la música.
Pero en lo que respecta mí, no me gustaría aprender piano.
A veces odio todo lo que tenga que ver con mi padre.
Lo siento.
César Augusto Soto Fajardo
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MORELIA, MICHOACAN, MEXICO
A 18 DE ABRIL DE 2025


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